sábado, 24 de febrero de 2024

Como se que soy cristiano?

Mat 7:21  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 
Mat 7:22  Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 
Mat 7:23  Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

2Pe 3:9  El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento

Jua 17:1 Jesús ora por sus discípulos
Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; 
Jua 17:2  como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. 
Jua 17:3  Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. 

Jua 3:17  Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 
Jua 3:18  El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 

Rom 8:14  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 
Rom 8:15  Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 
Rom 8:16  El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

1Jn 3:14  Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 
1Jn 3:15  Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. 
1Jn 3:16  En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

Rom 7:19  Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 
Rom 7:20  Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 
Rom 7:21  Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 
Rom 7:22  Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 
Rom 7:23  pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 
 
Mat 5:13  Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
La luz del mundo
Mat 5:14  Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 
Mat 5:15  Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 
Mat 5:16  Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.


sábado, 17 de febrero de 2024

El diablo

Eze 28:13  En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 
Eze 28:14  Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 
Eze 28:15  Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 
Eze 28:16  A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 
Eze 28:17  Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. 
Eze 28:18  Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu 

Isa 14:9  El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. 
Isa 14:10  Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? 
Isa 14:11  Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. 
Isa 14:12  ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 
Isa 14:13  Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 
Isa 14:14  sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. 
Isa 14:15  Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. 
Isa 14:16  Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; 

1Pe 5:8  Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 
1Pe 5:9  al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

2Co 11:3  Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. 
1Jn 3:7  Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 
1Jn 3:8  El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 

1Ts 3:5  Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano. 

2Co 4:3  Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 
2Co 4:4  en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 

Apo 12:10  Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 

Stg 4:7  Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 
Stg 4:8  Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. 

Apo 20:7  Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, 
Apo 20:8  y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. 
Apo 20:9  Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. 
Apo 20:10  Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. 

sábado, 10 de febrero de 2024

La carne 10-02-2024

1Jn 2:15  No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 
1Jn 2:16  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 
1Jn 2:17  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 

Gál 5:16  Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 
Gál 5:17  Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
Gál 5:18  Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 
Gál 5:19  Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 
Gál 5:20  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 
Gál 5:21  envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Rom 7:4  Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 
Rom 7:5  Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 
Rom 7:6  Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. 

Rom 7:14  Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 
Rom 7:15  Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.
Rom 7:16  Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 
Rom 7:17  De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 
Rom 7:18  Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 
Rom 7:19  Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 
Rom 7:20  Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 
Rom 7:21  Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 
Rom 7:22  Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 
Rom 7:23  pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 
Rom 7:24  ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 
Rom 7:25  Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. 

Rom 8:5  Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 
Rom 8:6  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 
Rom 8:7  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 
Rom 8:8  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 
Rom 8:9  Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 

Rom 8:12  Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 
Rom 8:13  porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 
Rom 8:14  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 

Rom 13:13  Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 
Rom 13:14  sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. 

2Co 10:3  Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 
2Co 10:4  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 

Gál 2:20  Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 

Gál 3:2  Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 
Gál 3:3  ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? 
Gál 3:4  ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. 

sábado, 3 de febrero de 2024

Como vencer la tentacion 03-02-2023

Luc 4:1  Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto 
Luc 4:2  por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. 
Luc 4:3  Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan. 
Luc 4:4  Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. 
Luc 4:5  Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 
Luc 4:6  Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. 
Luc 4:7  Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. 
Luc 4:8  Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
Luc 4:9  Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; 
Luc 4:10  porque escrito está:  A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden;
Luc 4:11  y,  En las manos te sostendrán,  Para que no tropieces con tu pie en piedra.
Luc 4:12  Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
Luc 4:13  Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo. 

Stg 1:12  Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. 
Stg 1:13  Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 
Stg 1:14  sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 
Stg 1:15  Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. 

1Jn 2:15  No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 
1Jn 2:16  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 
1Jn 2:17  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 

Stg 4:4  ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Mat 16:26  Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? 

2Ti 4:9  Procura venir pronto a verme, 
2Ti 4:10  porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. 

1Jn 5:19  Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. 

1Jn 5:3  Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 
1Jn 5:4  Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 
1Jn 5:5  ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 

Jua 17:14  Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 
Jua 17:15  No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 
Jua 17:16  No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 
Jua 17:17  Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 
Jua 17:18  Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. 
Jua 17:19  Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. 

1Pe 5:8  Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 
1Pe 5:9  al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 

Stg 4:7  Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 
Stg 4:8  Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.