sábado, 10 de febrero de 2024

La carne 10-02-2024

1Jn 2:15  No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 
1Jn 2:16  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 
1Jn 2:17  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 

Gál 5:16  Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 
Gál 5:17  Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
Gál 5:18  Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 
Gál 5:19  Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 
Gál 5:20  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 
Gál 5:21  envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Rom 7:4  Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 
Rom 7:5  Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 
Rom 7:6  Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. 

Rom 7:14  Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 
Rom 7:15  Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.
Rom 7:16  Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 
Rom 7:17  De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 
Rom 7:18  Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 
Rom 7:19  Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 
Rom 7:20  Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 
Rom 7:21  Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 
Rom 7:22  Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 
Rom 7:23  pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 
Rom 7:24  ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 
Rom 7:25  Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. 

Rom 8:5  Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 
Rom 8:6  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 
Rom 8:7  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 
Rom 8:8  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 
Rom 8:9  Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 

Rom 8:12  Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 
Rom 8:13  porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 
Rom 8:14  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 

Rom 13:13  Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 
Rom 13:14  sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. 

2Co 10:3  Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 
2Co 10:4  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 

Gál 2:20  Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 

Gál 3:2  Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 
Gál 3:3  ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? 
Gál 3:4  ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. 

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